
En Yongkang hay una tienda como un castillo,
escondida en el páramo, difícil de hallar,
pero la comida es bastante peculiar,
y la iluminación y el ambiente son muy buenos.
Anoche explorar fue frustrante,
rodeé tumbas y un perro me mordió,
en un callejón oscuro vi un rastro,
casi suelto unos cuantos insultos.
Debe ser un restaurante italiano,
hay bastantes comidas deliciosas,
foie gras con rollo de cerdo,
pato ahumado con zumo de naranja, sabor exquisito.
De postre elegí goteo secreto,
café solo de alta concentración,
vale lo que cuesta, no es barato,
más de trescientos hay que pagar.
Recomiendo para reuniones familiares,
los novatos pueden invitar a los veteranos,
aquí termino, bostezando,
noche profunda, hora de dormir.