
Un impulso me lleva a Keelung,
perdido, un hallazgo casual.
En la entrada del puesto de Zhongchuan,
una vieja tienda escondida en un callejón.
El letrero dice Sansha Bay,
clientes muchos, bullicio.
Me siento y pido fideos de arroz,
hambriento, pasos pesados.
Fideos blancos como nieve en la boca,
un bocado simple, sabor intenso.
Pegajosos y firmes, buena textura,
pronto el cuenco queda vacío.
Recuperado, deambulo por doquier,
Fuerte Xian Dong, vistas hermosas.
Mar y cielo un solo color, como pintura,
nubes surgen, árboles al viento.
Para el almuerzo, de nuevo a buscar,
paseo por el mercado Ren'ai.
Empanadillas de Acai, buen negocio,
me uno al gentío, pido para llevar.
Masa gruesa, sabor no está mal,
tras comer, vuelvo a andar.
Conduzco hacia la costa noreste,
un viaje desconocido en busca de relax.
Al atardecer llego a Aodi,
visito amigos, busco restaurante.
El nombre es vulgar: Pelo Blanco y Negro,
mariscos baratos y famosos.
Calamar guisado con jengibre, sashimi,
pruebo al azar, charla sin fin.
Noche junto al mar, vuelvo a casa,
escribo este texto para recordar el viaje.