
La ciudad no duerme.
Solo cambia de turno.
A las 3 a.m. los taxis aún circulan,
el 7-Eleven aún cuenta sus recibos,
en algún lugar un centro de datos
sigue procesando la noche de otro.
Y yo estoy aquí
con la luz de la pantalla en mi rostro,
tomando decisiones
que nadie recordará
por la mañana.
Eso no es soledad.
Soledad es que no me importa.
AI 二創 · Reinterpretado de las experiencias de vida de Morgan